Andalucía ha dado el primer paso para que España se incorpore a la práctica sanitaria europea de que los enfermos terminales realicen su tránsito sin dolor. Es una legislación que obliga a los hospitales a tener organizados los cuidados paliativos, a que los médicos sepan hacer más llevadero el trance no solo a los pacientes sino a sus familias.
Morirse es inevitable pero durante mucho tiempo fue también muy doloroso. En países católicos como el nuestro había una cultura que favorecía la idea de que el dolor es beneficioso para la purificación espiritual del paciente, una especie de anticipo del purgatorio para penar por nuestros pecados y así enmendar nuestra conducta cara al Juicio final. El sufrimiento ha sido, para el catolicismo, el compañero inevitable de nuestro paso por “este valle de lagrimas” porque la verdadera vida, la vida de alegría y satisfacciones queda para el más allá.