Humanismo Secular en Costa Rica

Por qué no soy cristiano
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Articulos - Ateísmo
  

Yo no soy cristiano porque, en relación con Jesús el Cristo, esa figura ficticia nunca me salió al encuentro ni me cautivó de ninguna manera.

No lo soy porque Cristo es una figura mítica producto de la imaginación de los hombres y que así consta porque no hay evidencia alguna de su existencia, no hay testigos presenciales y los únicos libros que hablan de él, apócrifos y canónicos, se contradicen entre sí.

No lo soy porque todos los dioses creados por el hombre son producto de su propia imaginación. Y de ahí que personas de máxima inteligencia, como Einstein, Carl Sagan, Dawkins, Bertrand Russell, etc., no lo reconocen. Tampoco lo reconocen personas que profesan otras religiones y que constituyen mayoría respecto de los cristianos (judíos, musulmanes, etc.). Ese dios solo da sentido a la vida de aquellos que necesitan creer en figuras sobrenaturales porque no tienen capacidad para justificar su propia existencia y la del mismo Universo.

No lo soy porque estoy consciente de mi propia existencia y no justifico mis dudas con argumentos irracionales. Y soy un éxito desde el punto de vista natural. Contrario a los crédulos, ostento y aplico una moralidad por convicción que es más sostenible que la de los mismos creyentes, cuyos valores se fundamentan en la esperanza de tener vida eterna y el temor a un castigo sobrenatural. ¿Acaso soy inmoral por no necesitar de esa creencia? No soy esclavo del mal ni víctima de sus consecuencias, tampoco lo ha sido mi familia. Mi vida ha sido plena, de moralidad ejemplar, de éxito material y espiritual en el buen sentido de la palabra.  Si el cristianismo se fundamentara en la realidad, no podría yo descartarlo ni rechazarlo pues el poder omnímodo de sus dioses estaría por encima de mí. Además, los propios creyentes son constantemente víctimas de la maldad que impera y de los accidentes naturales que asuelan al mundo conocido.  Creer no los salva ni como víctimas ni como victimarios.

No lo soy porque los dioses no tienen poderes reales y las propuestas de sus inventores no tienen razonamiento ni justificación para ser creíbles. Su mayor justificación, para creerle y temerle, es el profundo temor que la mayoría de las personas tienen respecto de su muerte definitiva, creyéndose que merecen suerte distinta porque están por encima del resto de las especies vivientes.

No lo soy porque la misma Naturaleza no me proveyó de la fe necesaria para creer en ese ser mítico. Y no tenerla no me hace diferente en términos de contar con una vida de plena satisfacción en todo sentido. ¿Para qué se necesita ser cristiano si el disfrute de la vida no está ligado a creencia alguna?

No lo soy porque la fe no se diferencia de la locura. Un loco puede ser feliz, creer que es parte de una irrealidad y que hay seres superiores que lo protegen y le tienen un destino prodigioso.  ¿Es posible convencer a un loco de que  su creencia no tiene fundamento? ¡Jamás! Pero el hecho de que él padezca esa enfermedad, no implica que los demás también debemos asumirla.  Así, el creyente está convencido de que su creencia es una realidad y muchos aseguran, con toda sinceridad, que el dios de su fanatismo les habla, que los han visto, que les concede sus plegarias. Y son sinceros, porque su imaginación los lleva a esos límites igual que una persona que padece una seria depresión está convencida de que sus vivencias son reales. O una persona que está convencida de que fue abducida por extraterrestres.  ¿Se le puede convencer de lo contrario?

No lo soy porque mi preparación y razonamiento me dieron libertad de cuestionamiento y análisis que están por encima de las creencias basadas únicamente en el sentimentalismo.

No lo soy porque ese Jesús no ha transformado la vida de nadie, lo que los transforma es su propia creencia. Igual que en la antigüedad con las creencias en otros seres mitológicos o en la actualidad con la creencia en otros dioses  y religiones distintos al cristianismo, el fanatismo religioso hace creer a la gente que su vida es guiada y sostenida por alguien sobrenatural. ¿Acaso no lo cree igual quien está convencido de que Alá existe o aquel que practica el vudú?

No lo soy porque rechazo la idea de fundamentar las preguntas sin respuesta a otra idea que justifica la ignorancia de las personas.

No lo soy porque, contrario a los creyentes, la idea de la muerte no me provoca desolación como lo confiesan ellos mismos ("mi desolación ante el hecho de la muerte").

No lo soy porque al mismo Jesús, de haber existido, y a sus apóstoles no le creyeron ni siquiera en su propio teatro de acción (los países donde llevaron a la práctica la evangelización, son en la actualidad judíos o musulmanes).

No lo soy porque sus seguidores en nuestro entorno latinoamericano asumieron esa creencia por la fuerza y el temor con ocasión de la conquista española.

No lo soy porque yo soy un ejemplo real de que el rechazo a esas creencias no nos sumen en una vida de libertinaje, ni de descarrilamiento moral, ni me convirtieron en mal padre, ni mal esposo, ni mal abuelo, ni mal vecino; como sí lo son muchos de esos creyentes que sufren los embates de una moral por interés (se divorcian por traición, son infieles, pueblan nuestras cárceles).

No lo soy porque ningún cristiano puede sostener ante mi experiencia, que su realización humana está por encima de la mía en un plano de suprema dignidad.

No lo soy porque, si ese Jesús tuviera un poder real a través de sus seguidores, fácilmente podrían convencerme a mí.

No lo soy porque, contrario a los propios creyentes que aseguran que esa creencia "pugna contra mis dudas" con lo cual reconocen que las tienen, yo no las tengo absolutamente.

No lo soy porque, como ellos mismos aseguran, toda su creencia es pura "esperanza" y no realidad alguna.

San José, 26/4/10.

(*) Respuesta a POR QUÉ AÚN SOY CRISTIANO de José M. Martínez Editorial Clie, Barcelona 1987
Comentarios
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Javier Chacón  - Jesucristo es el Señor   |201.191.2.xxx |2010-05-17 04:05:52
Yo pensaba exactamente igual que tú, por eso mi comentario no lo externo para criticar en modo alguno tu forma de pensar, sino para dar a conocer mi experiencia por si en alguna medida es necesario que la dé a conocer.
Conocí a Jesucristo precisamente en el momento que reconocí mi necesidad de Él, en días cuando predicaba a mis compañeros de la UCR sobre mi libro favorito: El Anticristo de Friedrich Nietszche. Me encantaba aquello de que Jesucristo fue el representante más bajo de la humanidad. Yo decía que era una gran invención del mundo para tratar de mantener el orden.
Por circunstancias quizá independientes de lo anterior, no lo sé, mi vida joven empezó a experimentar situaciones cada vez más conflictivas en muchas áreas: familiar, sexual, económica, salud. Situaciones que yo ya no podía manejar. Mi desesperación llegó al colmo y supe que necesitaba ayuda. Al ver que nadie podría ayudarme, me di por muerto, me rendí y justo antes de dejarme caer, decidí intentar con una ú...
Adrián Rodríguez Solórzano  - Por qué no soy cristiano.   |196.40.10.xxx |2010-05-17 11:49:27
"Cómo era posible que personas tan
cuerdas y con tanto éxito a su alrededor pudiesen sustentar su vida en
algo tan subjetivo, algo que no ven?".
Uno puede escribir lo q quiera, incluso algo q contradice la realidad. Las personas fanáticas en relación con eso q llaman dios jamás pueden aducir q están totalmente cuerdas y mucho menos q están revestidas de éxito. Todo lo contrario, cuestión de echarle un ojo a quienes no creen en esas irrealidades. Por otro lado, una persona q sufre una situación conflictiva integralmente (familiar, sexual, económica, salud), tiene muchas probabilidades de q esa situación se extienda y perjudica su capacidad de raciocinio. Y, lógico, su depreciada capacidad mental lo predispone para aceptar creencias mayoritarias q muchos justifican como bálsamo para sobrellevar su situación. El síntoma genérico es la alucinación. Algunos aseguran haber sido abducidos por alienígenas; otros, por Alà; otros por Jehová; otros recurren a supuestas vidas pasadas; o...
Edwin Montero  - Esperable comentario   |189.162.125.xxx |2010-06-18 03:52:39
Esperable el comentario del amigo creyente que viene a dar su prédica aquí del por qué él cree. Podría sintetizar en que es el mismo motivo por el cual creen miles de personas. Es más fácil asirse de una criatura mágina, aunque inexistente, que tomar las riendas de nuestra propia vida. He ahi el por qué millones de personas creen en amigos imaginarios.
Francisco Alba  - Excelente artículo     |200.122.176.xxx |2010-07-13 19:38:46
Adrián -Creo que nunca había visto expresado con tanta claridad y con argumentos tan válidos la justificación para no ser cristiano.

Yo nací católico -aunque nunca fui muy practicante. En la adolescencia empecé a sentir que había algo "que no calzaba" con el catolicismo, y ese fue creciendo hasta en tiempos de universidad en que me decía ateo. Posteriormente pasé por algunas dificultades parecidas a las señor Chacón y me "hice" cristiano, sin embargo en retrospectiva me doy cuenta que fue mucho más por conveniencia que por convicción.

El tiempo, la vida, la lectura, el conocimiento del mundo y sus múltiples culturas, creencias y religiones, junto con mi esceptiscismo natural, me han permitido, a pesar de los fuertes condicionamientos religiosos católicos que tuve en mi infancia, ser capaz de decir abiertamente, y sin complejos, que no soy cristiano.

Lo felicito nuevamente por el artículo.
Adrián Rodríguez Solórzano  - Por qué no soy cristiano.   |196.40.10.xxx |2010-07-13 19:51:47
Muchas gracias, Francisco, por su respaldo. Su comentario es sumamente motivador para mí. Reitero mi profundo agradecimiento.
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